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Revista Migrante

Opinión


Panorama del retorno reciente de migrantes internacionales a Colombia

Revista Migrante Edición No. 13
Marzo de 2010

William Mejía Ochoa
Director Grupo de Investigaciones en Movilidad Humana
Documento presentado en la VI Jornada Fundación Carolina: Migración y Desarrollo Humano, llevada a cabo en el marco de la Cátedra Europa. Universidad del Norte, Barranquilla, marzo 19 de 2010


Introducción

El retorno es un hecho de magnitud significativa y de importancia permanente en la definición de políticas y en la gestión migratoria, especialmente para los países de origen que deben enfrentarse al tema del reintegro social y económico de quienes regresan. En Colombia el tema ha sido poco estudiado y tal es la motivación para la elaboración del presente artículo, en el cual pretende mostrarse el panorama del retorno reciente de migrantes colombianos a su país.

Para los propósitos de este documento, entendemos por retorno el regreso de un migrante internacional a su país de origen, con intención de restablecer su residencia en él, independientemente de la duración de su estadía en el exterior y de la eventualidad de una reemigración posterior. Es clave aquí, entonces, la intencionalidad del individuo para la inclusión en el retorno, que contempla, como caso extremo, la situación de quienes regresan luego de ser “inadmitidos” en el país hacia el cual partieron o reemigran a pocos días después de haber regresado. Tal inclusión la realizamos por considerar que los procesos migratorios fallidos una vez se han emprendido, sean de emigración o retorno, tienen implicaciones grandes a nivel personal y su estudio y de manera agregada pueden representar dinámicas importantes para el entendimiento de la movilidad global.

Nuestra propuesta la hacemos entendiendo la conveniencia de que la duración de la permanencia en el exterior y del retorno sea conocida, especialmente si se trata de investigaciones empíricas (Ammassari & Black, 2001), pero considerando, también, que el prescindir de tal dimensión puede dar paso a modelos simplicados que aporten claridad al tema. Como ganancia adicional, al tener una definición no condicionada temporalmente, se facilita el manejo de los datos que, en general, no se presentan desagregados en ese sentido.

De acuerdo a lo anterior, nos vemos obligados a intervenir la definición de migrante internacional dada por Naciones Unidas, presentándola así: toda persona que sale de su país de residencia habitual con intención de establecerla en otro. “El país de residencia habitual es el país en que la persona tiene una vivienda donde normalmente pasa los períodos diarios de descanso. Los viajes temporales al exterior con fines de ocio, vacaciones, negocios, tratamiento médico o peregrinación religiosa no cambian el país de residencia habitual” (1999: 9).

El retorno no constituye un hecho sólo de coyuntura, es consustancial a los procesos migratorios internacionales. Siempre hay, en mayor o menor medida, retorno de emigrados a sus países de origen. No todas las personas que salen lo hacen con la intención de establecerse de manera permanente en el exterior. Muchos de quienes emigran tienen el regreso dentro de sus planes, en algunos casos como su sueño constante, pero con frecuencia aplazado y en ocasiones no alcanzado, aunque se diga que “todos vuelven a la tierra en que nacieron” o que “uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida”, como cantan Ruben Blades y Mercedes Sosa en canciones populares.

En efecto, hay dos tipos de migrantes a la hora de la partida. Aquel que ya empezó la cuenta regresiva del retorno y que su único objetivo es volver y aquel que, en el momento de llegar a su destino, quema las naves y decide de manera tajante nunca más volver. Unos optan por la temporalidad de la experiencia y otros por la definitividad. La realidad puede cambiar, pero esto no invalida el que se haya hecho una decisión previa. Estas decisiones primarias marcan en la práctica los esfuerzos y sacrificios de la vida cotidiana del trabajador migrante y orientan el destino de las remesas. Se podría decir que la inmensa mayoría de los migrantes están en la primera categoría (Durand, 2004: 110).

Durante el siglo XIX, la migracion de retorno era la norma en muchos casos. Las tasas de retorno estimadas desde Estados Unidos llegaban a 69% para Bulgaria, Serbia y Montenegro y 58% para Italia. En Argentina, solian llamar golondrinas a los inmigrantes italianos por su tendencia a regresar (PNUD 2009: 32-33).

Más recientemente, entre los miembros de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OECD por su sigla en inglés), que incluye los principales destinos migratorios, de 20% a 50% de los inmigrantes de largo plazo1 dejan el país receptor antes de cumplir cinco años de haber llegado, para retornar a su origen o moverse a un tercer país. De la misma manera, se observan en ellos flujos notorios de retorno alrededor de la edad de retiro. Los retornos son generalmente por iniciativa del inmigrante (OECD, 2008: 18). Para el caso de Estados Unidos, se ha estimado que hacia el 2000 la tasa de retorno anual desde allí para todas las nacionalidades era de 0.9% (Van Hook, Zhang, Bean, & Passel, 2006); respecto a los colombianos se tiene el cálculo de que en 1980 había dejado ese país 24.7% de los llegados a partir de 1975 (Borjas & Bratsberg 1996: 171).

En general, visto desde el nivel individual, se regresa cuando: se consideran cumplidas las metas (que con frecuencia se redefinen); se acepta el no logro de ellas (nostalgia, inadaptación, insatisfacción de expectativas, no se alcanza la regularidad); surgen nuevas situaciones (familiares, laborales) en origen; o se depende de voluntad ajena (proceso de deportación o remoción, traslado laboral). En sentido contrario, como situaciones que explican el no retorno, están: imposibilidad (recursos, salud, seguridad, muerte); establecimiento de raíces fuertes en destino; debilitamiento de raíces en origen; e incertidumbre sobre futuro en origen o evaluación de posible pérdida de bienestar. La intensidad general de los movimientos está determinada por condiciones económicas y sociales en origen y en destino, así como por el costo del retorno, la facilidad de poder regresar al país de destino, y la elegibilidad para beneficios (Somerville & Sumption, 2009: 22).

Si deseas descargar el documento completo puedes hacer clic Aquí .


Última modificación: 17 Junio de 2013


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